Por sorprendente que parezca, Rabat está fuera del circuito de turismo masivo. Además de ser la capital del Reino de Marruecos, hay arquitectura extraordinaria en Rabat. No te puedes perder la ciudad antigua de Medina, con sus calles estrechas y casas blancas.
También hay una playa en el centro, con una fortaleza medieval, Casba de Udayas mirando al mar. Cerca de la Medina está la torre Hassan del Siglo XII, parte de una mezquita antigua al lado del moderno Mausoleo de Mohammed V. A las afueras de la ciudad se encuentra la Necrópolis de Chellah, con tumbas, fortalezas en ruinas y cientos de cigüeñas.
Adicionalmente, hay un Palacio Real, un barrio francés precioso, restaurantes de primera y tiendas por todos lados. ¡Una ciudad sobresaliente que podrás visitar muy tranquilo!
Casba de Udayas
La magnífica ciudadela de Casba de Udayas del siglo 12 es el barrio más antiguo que ver en Rabat. Se ubica sobre la Ribat original (fortaleza) que le dio nombre a la ciudad. La dinastía Almohade eligió una ubicación estratégica para su ciudadela: donde el Río Bu Regreg entra al mar.
Desafortunadamente, la alcazaba estuvo abandonada durante siglos. En el siglo 17 la dinastía Alauí contrató a refugiados musulmanes de España para reconstruir la ciudadela. Hoy día, en la alcazaba viven unas 2000 personas. Residen en características casas blancas rodeadas de callecitas de piedra.
Las estructuras más importantes del siglo 12 son la Puerta Bab Oudaia y la mezquita El Atiqa del siglo 10, la más vieja de Rabat y una de las más antiguas de todo Marruecos.

Jardines Andaluces + Museo de Udayas
Los Jardines Andaluces y el Museo de Udayas están al sur de la Casba. El palacio es del siglo 17 cuando el primer Sultán Almohade de Rabat unificó a Marruecos. Tienes que entrar para ver arte en distintas formas, alfombras e instrumentos musicales de todo Rabat y Marruecos.
Los jardines ocupan el lote del palacio antiguo. Si bien un arquitecto francés los diseño en el siglo 20, los jardines siguen la tradición andaluza con flores decorativas, arbustos y fuentes de agua.
Estamos hablando de un festival de plantas, con buganvillas, adelfas, dátiles, limones, naranjas y bananas. No dejes de parar en el precioso salón de té.

Medina
Cuando los franceses llegaron a Rabat en 1912, lo que encontraron dentro de las murallas fue una pequeña ciudad. Prácticamente toda la ciudad era lo que hoy llamamos la Medina. La construyeron refugiados musulmanes de España en el siglo 17.
Si bien hay tiendas vendiendo de todo, la medina de Rabat es distinta a otras en Marruecos. En primer lugar, es plana, y sus calles son casi rectas. En segundo lugar, no tienes que hacer malabares para disfrutar la medina en Rabat, nadie te agobia como en Fez o Marrakech. Es un barrio de verdad donde vive gente local.
Camina por sus calles de noche y te enamorarás del lugar. La calle principal es la Rue Souika, pero la sección más interesante es alrededor de la Rue des Consuls, donde se encuentran varios funduqs antiguos (posadas).

Torre de Hassan
La Torre de Hassan es el minarete de una mezquita antigua que nunca se terminó de construir. En 1195 el Sultán Yaqub al Mansur, el tercer califa Almohade ordenó la construcción del minarete más grande del mundo. Es más, quería que toda la mezquita sea la más grande del mundo.
De los 88 metros planeados solo se construyeron 44. El Califa murió en 1199 y la construcción se terminó. Además de la torre, se construyeron algunas paredes y pequeñas secciones de 348 pilares.
La torre de piedra arsénica se inspiró en la famosa Mezquita Koutoubia de Marrakech. La diseñó el mismísimo astrónomo y matemático Jabir Ibn Jaflah. Es el que diseño la bellísima torre Guirlanda de Sevilla.

Mausoleo de Mohammed V
Al final de la explanada de Yaqub al Mansur, cruzando de la Torre Hassan, encontramos una fascinante estructura. En el Mausoleo de Mohammed V están los restos del Rey Marroquí y de sus dos hijos, el Rey Hassan II y el Príncipe Abdallah.
Si bien el edificio es nuevo, es una maravilla de la arquitectura marroquí. Las paredes están hechas de mármol, bronce y azulejos de colores. La cúpula gigante es de caoba y tiene ventanas de colores. El techo piramidal sobre la cúpula está cubierto de azulejos verdes, el símbolo de la dinastía Alauí.
Las tumbas son de ónix blanco y el suelo de granito azul. Cada detalle ha sido diseñado y ejecutado a la perfección. Toma nota que se puede entrar al mausoleo, pero no a las tumbas.

Palacio Real de Marruecos
El Rey y la familia Real viven el Palacio Real de Rabat, si bien cuentan con palacios por todo Marruecos. El palacio actual es de 1864 y se construyó sobre las ruinas de un palacio del siglo 18.
Los extensos jardines, diseñados fusionando estilos franceses y árabes, son un espectáculo. Además de ser el asiento real, en el palacio operan varias agencias gubernamentales. Como no se puede entrar, el palacio es una de las cosas que solo podrás ver en Rabat desde afuera.
El nombre oficial del palacio es El Mechouar Essaid, lo que significa el palacio de la felicidad. Se encuentra al final de una plaza de desfiles grande (mechouar), donde está la pequeña Mezquita Ahl Fas.

Chellah
Nuestro lugar favorito, la Necrópolis de Chellah, es de lo mejor que tienes que ver en Rabat. Está a las afueras de la ciudad, por lo que fuimos en taxi. Se trata de estructuras semi-abandonadas fascinantes, rodeadas de murallas.
Chellah es una ciudad medieval construida sobre las ruinas de la ciudad Fenicia de Salá. Los romanos tuvieron el control del pueblo, el mismo que fue eventualmente abandonado en 1154. Las ruinas romanas incluyen un fórum, baños y un templo.
Los Meriníes reconstruyeron Chellah en el siglo 13. La hicieron una necrópolis sagrada (Chellah) completa con mezquita, minarete y tumbas reales.

Museo de Arte Moderno y Contemporaneo
Hay mucho arte que ver en el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo Mohammed VI de Rabat. Inaugurado en el 2014, su construcción duró 10 años.
Si bien el edificio moderno sigue líneas simples, el tradicional diseño marroquí arabesco domina la fachada. Es el primer museo en Rabat y en todo Marruecos dedicado al arte moderno y contemporáneo. Aparentemente, es el primero que cumple con estándares internacionales.
El edificio no será tan grande como el Prado o el Louvre, pero cuenta con una impresionante colección de piezas de los mejores artistas del país, incluyendo a Hassan Hajjaj y a Ahmed Yacoubi.

Medina de Salé
Hay cuatro ciudades amuralladas en el área metropolitana de Rabat: Rabat Medina, Casba de Udayas, Chellah, y la Medina de Salé. La ciudad amurallada de Salé es adyacente al océano Atlántico, justo al frente de la Medina de Rabat.
Lo único que tienes que hacer es cruzar el Río Bu Regreg y te encontrarás en el barrio más auténtico de Rabat. Es más, la mayoría de locales visitan el zoco de la Medina de Sale. La joya de la medina es la Gran Mezquita del siglo 11, la tercera más grande de Marruecos. Reconstruida en varias ocasiones, su arquitectura combina los estilos Almorávide y Almohade.
Al lado está una de las madrazas más bonitas del todo el país, la Abul Hassan Madraza. Es una madraza típica con un patio rodeado de una galería y paredes cubiertas con azulejos y relieves en estuco.

Excursiones
Como te habrás dado cuenta, hay infinidad de cosas que ver y hacer en Rabat. Sin embargo, si tienes tiempo extra, te recomendamos explorar los alrededores. Si lo tuyo son los parques y jardines, anda a los Jardins Exotiques. En estos jardines hay plantas del África Sub Sahariana, Asia y Sud América.
Otro lugar interesante cerca de Rabat es Kenitra. Hay una Casba y, una vez más, una playa bonita. Para los que les gusten las grandes ciudades está Casablanca, donde está la única mezquita del país a la que se puede entrar.
Por otro lado, si quieres más ciudades imperiales de Marruecos, anda a Mequínez. Además de una medina interesante, hay una puerta de la ciudad impresionante y un mausoleo.

Dónde alojarse en Rabat
Al parecer no hay muchos hoteles baratos en Rabat, lo que explicaría la ausencia de las masas de turistas que afectan al resto de Marruecos. Felizmente la ciudad si cuenta con hoteles fantásticos, desde riads a modernos.
Te recomendamos alojarte en algún riad dentro de la Medina. A nosotros nos gustan el Riad Marhaba y el Riad Meftaha. Para los que les gusta el lujo están los elegantes Dar Zen y Euphoriad.
Vistas increíbles se obtienen desde el Hotel des Oudaias. Finalmente, para explorar el lado menos conocido de Rabat, alójate en la Medina de Salé en el Riad Thamayna del Siglo 17.







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