Cuando piensas cuales son las ciudades más bonitas de Europa, posiblemente Paris, Praga o Roma vengan a tu mente. Algunos pensaríamos en Budapest y Barcelona. Obviamente Eitan agregaría a Atenas (el muchacho está obsesionado con Grecia).
Sorprendentemente, la espectacular Lisboa no está del todo apreciada y eso que las cosas están cambiando. Como sabrás, cada año el número de visitantes a la capital Portuguesa aumenta. Por eso, varios barrios apacibles de Lisboa ya no lo son tanto.
Sin embargo, no te dejes engañar. Desde arquitectura, historia, comida y fiesta, Lisboa lo tiene todo. A nosotros lo que más nos gustó de la ciudad, son sus inigualables vistas por todos lados.
Introducción
El patrimonio de Lisboa es impresionante. La ciudad combina brillantemente distintas capas históricas y artísticas. Asimismo, lo majestuoso y lo sencillo coexisten perfectamente. Es más, como Lisboa es la capital de Portugal desde el siglo 13 su arquitectura refleja las conquistas del imperio portugués.
Por otro lado, los barrios de la ciudad son íntimos y elegantemente modestos. Espera a que estés en Alfama y Barrio Alto y seguramente nos entenderás. El centro de Lisboa, Baixa, era igual hasta el terremoto de 1755 que devastó la ciudad.
Desde ese momento, Lisboa fue adquiriendo una apariencia monumental, propia de una capital mundial. Probablemente sean estas distintas caras las que hacen a Lisboa tan única. O quizás sea la enorme cantidad de joyas arquitectónicas.

Castelo de São Jorge
El Castillo de San Jorge del siglo 1 AC, es la estructura más antigua de Lisboa. Fue construido para proteger a la ciudad de invasiones. A lo largo de su historia, estuvo bajo el control de fenicios, cartagineses, romanos, moros y finalmente portugueses.
Fue el palacio real hasta el siglo 16, cuando la familia real se mudo al Palacio Riberia, en la ciudad baja. También fue una prisión, barracas y el Archivo Nacional. Hoy en día es un monumento nacional y un museo con vistas espectaculares sobre la ciudad.

Sé de Lisboa – Catedral
Construida en el siglo 12, la Catedral de Lisboa es la iglesia más antigua de la ciudad. También es el centro de la Arquidiócesis de Lisboa. La combinación de distintos estilos diferencia a este edificio. La base es la típica cruz latina con tres pasillos, un transepto y un ambulatorio alrededor de la capilla principal.
Si te fijas en la fachada y en el interior, verás elementos romanescos, góticos, barrocos y neoclásicos. Otra curiosidad es la fachada en forma de fortaleza. Lo que sucede es que la Catedral también funcionaba de defensa contra invasores.

Convento do Carmo
El Convento de la Orden del Carmen es uno de los puntos de interés más reconocibles de la ciudad. Desafortunadamente, el terremoto de 1755 destruyó casi todo el convento católico del siglo 14. Originalmente proyectado como una capilla gótica con base de cruz latina, hoy en día quedan paredes, pilares y algunos arcos.
A diferencia del convento, el fuego destruyó por completo la librería auxiliar. En las ruinas del convento opera un museo con piezas de distintos periodos históricos.

Monasterio de los Jerónimos
Construido en el siglo 16, el Monasterio de los Jerónimos perteneció a la Orden de San Jerónimo. Su arquitectura incorpora el estilo conocido como tardío gótico manuelino de Lisboa y elementos renacentistas y moros. El monasterio está decorado con esculturas en piedra caliza de expediciones navales portuguesas.
El complejo consiste de la Iglesia de Santa María, donde está la tumba de Vasco da Gama, y de un claustro de dos pisos grande. Como tenía que ser, la UNESCO incluyó esta maravilla en su Lista de Patrimonio Mundial en 1983.

Torre de Belém
Cerca al Monasterio de los Jerónimos se levanta otro excelente ejemplo del estilo gótico Manuelino de Lisboa, la Torre de Belém del siglo 16. A lo largo de su historia, la torre fue una fortaleza y un puerto. Precisamente desde ahí partían las expediciones portuguesas hacia China e India.
La estructura consiste de un bastión y una torre de 4 pisos hecha de piedra caliza. La terraza en el techo cuenta con cuatro torretas de estilo moro. Una vez más, estamos hablando de un lugar reconocido por la UNESCO como Patrimonio Mundial.

Casa dos Bicos
La llamada Casa dos Bicos data del siglo 16. Afortunadamente, este curioso edificio de 4 plantas sobrevivió prácticamente intacto al terremoto de 1755. Su arquitectura combina el estilo renacentista italiano con el manuelino portugués.
Fíjate en la fachada de cuatro pisos. Las ventanas de los dos pisos inferiores son rectangulares, mientras que las de los pisos superiores son redondas. Toda la fachada está cubierta de elementos en pico repetitivos. Son los que le dan el nombre a la casa, los picos.

Acueducto de las Aguas Libres
Los portugueses destacaron en el siglo 18 construyendo grandes proyectos de ingeniería. El Acueducto de las Aguas Libres es prueba de ello. Son 18 kilómetros de acueducto sobre el Valle de Alcántara. Sin embargo, lo que vemos hoy es una sección de los 58km de canales que se construyeron para proveer de agua potable a Lisboa.
Si bien se construyó durante el periodo barroco, los grandes arcos apuntados del acueducto son góticos. Se terminó de construir en 1744 y milagrosamente sobrevivió al intacto al terremoto.

Praça do Comércio
Como te contábamos, el terremoto de 1755 destruyó casi toda la ciudad baja de Lisboa, incluyendo el palacio real de aquella época, el Paços da Ribeira. El nuevo plan urbano reconfiguró toda la zona a través de una cuadrícula rectangular que se abre hacia el Río Tajo en la Praça do Comércio.
Finalmente, el gran arco triunfal Arco da Rua Augusta corona el edificio central opuesto al río. ¡Casi todos los días parábamos en la plaza a comer delicioso helado italiano!

Estación de Rossio
La Estación de trenes de Rossio se construyó en el centro de Lisboa en 1890. Un túnel de 3 km lo conecta con toda la red de trenes de la ciudad. Fue la principal estación de trenes de Lisboa hasta 1957. Desde ese momento es la terminal para los trenes que van a Sintra.
Toma nota de la fachada de mármol que reinterpreta el estilo gótico manuelino. Las dos herraduras de la entrada son particularmente interesantes. Aunque no vayas a Sintra (lo que sería un error) entra a la estación para ver la estructura de hierro, una de las primeras en todo Portugal.

Elevador de Santa Justa
Como seguramente te darás cuenta, Lisboa tiene un terreno accidentado. Es más, en el pasado era difícil transportar gente y bienes por el terreno inclinado de Lisboa. Por ello, las autoridades decidieron construir varios funiculares y elevadores.
El Elevador de Santa Justa, también conocido como Elevador Carmo, conecta la Baixa con el Barrio Alto en el centro de Lisboa. Abierto en 1902, fue verdaderamente innovador. Su estructura de hierro decorada con elementos neo-góticos consiste en una torre, plataforma de observación, pasarela y base.

Teatro Éden
Construido en 1931 el Teatro Éden fue el mejor cine de Lisboa hasta 1989 cuando fue abandonado. Quizás lo reconozcas de la película de Win Wenders de 1991 ‘Hasta el Fin del Mundo’. Desde el 2001 es un hotel 5 estrellas.
La fachada principal tiene dos capas: una está hecha de mármol, mientras que la trasera de vidrio negro y muchas plantas en el medio. Si te fijas bien, el friso de piedra muestra a actores. Su interior fue completamente reformado para albergar el hotel.

Museo Calouste Gulbenkian
Probablemente el mejor museo de Portugal, el Museo Calouste Gulbenkian tiene una de las colecciones de arte privado más grande del mundo. A nosotros nos encantaron la arquitectura, el arte y el jardín.
El pabellón principal está hecho con hormigón monocromático y cuenta con dos patios. Se terminó de construir en 1957 y probablemente sea el mejor ejemplo de modernismo portugués.

Centro Cultural de Belém
¡No todo es viejo en Lisboa! El Centro Cultural de Belém es el centro cultural más grande del país. Se construyó en 1988 como sede de la presidencia de Portugal de la Unión Europea. En la actualidad se utiliza para conferencias, exhibiciones, opera, ballet y conciertos de música.
Si bien el edificio parece sencillo, toma nota que su estructura compleja se adapta a su ubicación. Su fachada principal sobre la Plaza Imperio es monumental y elegante. Por otro lado, el interior es todo lo contrario. Las calles cruzadas y los patios internos generan un ambiente íntimo.

Parque de las Naciones
La Expo de Lisboa de 1998 cambió mucho a la capital portuguesa. Se limpiaron varios cementerios de barcos a lo largo del Rio Tejo y se mejoró la periferia de la ciudad.
Quizás lo mejor sea el Parque de las Naciones, un especio abierto contemporáneo genial. Se trata de 50 hectáreas de parques con fuentes de agua y arquitectura de primera, como la Estación Oriente de Lisboa, el Pabellón Portugués y la Torre Vasco da Gama. No dejes de tomar el teleférico dentro del parque. ¡Las vistas son fantásticas!

MAAT
La arquitectura contemporánea de Lisboa tiene una nueva joya. El Museo de Arte, Arquitectura y Tecnología – MAAT es un ejemplo perfecto de la mezcla de arte, arquitectura y paisajismo. Estamos hablando de una antigua central de energía (el otrora Museo de la Electricidad) y un ala nueva sobre el rio.
La forma ondulada del ala nueva y los 15000 cerámicos blancos hacen referencia al rio Tejo. Trata de ir por la tarde y sube hasta la terraza para ver la puesta del sol.

Elementos de diseño urbano de Lisboa
De acuerdo con los expertos, la arquitectura es el resultado del trabajo conjunto del arte y la ciencia para producir los espacios que nos rodean. En realidad, ambos evolucionaron durante los siglos a algo más grande.
Hoy en día, la arquitectura cobra vida a nuestra alrededor, reconfigurando pueblos y ciudades. Para mí, la buena arquitectura es más que atractivos puntuales. En ese sentido, los parques, los distritos artísticos, el transporte público, el arte urbano y los cerámicos de colores son la base del diseño urbano de Lisboa.

Parque Eduardo VII
Lleva el nombre del Rey Británico Eduardo II que visitó la ciudad en 1902. El Parque Eduardo VII es el más grande de la ciudad, extendiéndose sobre una pendiente. Se puede caminar durante horas entre laberintos, arbustos, árboles y jardines laterales.
No te olvides de visitar el pequeño jardín botánico Estufa Fría. De igual modo, para en el pabellón portugués Carlos Lopes construido para le Exposición Internacional de 1922. Una vez más, llega por la tarde y camina hasta el mirador para ver la puesta del sol.

Distrito Urbano LxFactory
Si lo tuyo son las zonas industriales reconvertidas en distritos artísticos, Lisboa te va a encantar. El Distrito Urbano LxFactory se construyó entre antiguos almacenes en el bajo Alcántara. Son 23000m2 de oficinas, tiendas, restaurantes y salas de exhibición.
Lo mejor del complejo son sus espacios abiertos, de calles estrechas y pequeñas plazas. Aquí encontrarás tiendas, puestos de comida, grafiti y arte. Hay hasta una excelente librería. Como te imaginarás el lugar atrae a mucha gente joven y creativa. Relájate y camina por ahí admirando la belleza de los portugueses.

Metro de Lisboa
Cuando hablamos de estaciones de metro bonitas, quizás Moscú o Estocolmo te vengan a la cabeza. La primera es famosa por sus estaciones clásicas y soviéticas, mientras que la segunda por sus estaciones cueva.
No obstante, el metro de Lisboa de 46 km no tiene nada que envidiarles. Sus 50 estaciones están cubiertas de cerámicos coloridos. Nuestras estaciones favoritas son Olaias, Bela Vista y Chelas en la línea roja. Otra preciosa estación es Cais do Sodré sobre la línea verde. Si estas visitando Lisboa en invierno, pasarás mucho tiempo en el metro.

Arte urbano
Las calles de Lisboa están pobladas de grafitis de todo color y forma. Camina relajado por las calles de Alfama y Barrio Alto buscando arte urbano de todo tipo, incluyendo político.
Si bien hay grafitis por todos lados, no te puedes perder el Lx Factory, las paredes a lo largo del Patio de Dom Fradique en Alfama y los tres grandes edificios sobre la Avenida Fontes Pereira de Melo (cerca a la estación de metro Picoas). De entre los muchos artistas, Bordalo II llamó nuestra atención. Este joven portugués hace murales utilizando basura. Su trabajo nos hizo pensar sobre el ambiente. ¡Gracias Bordalo II!

Azulejos
Lo primero que me llamó la atención en mi viaje a Lisboa en el 2005 fueron los cerámicos de colores que adornan muchos edificios. Es más, los azulejos cubren todo, incluyendo fachadas, escaleras, fuentes y bancos.
Si bien fueron traídos por los moros a España en el siglo 13, los azulejos llegaron a Portugal en el siglo 17. Mientras que los tradicionales tienen motivos florales o geométricos, los modernos son monocromáticos, ideales para composiciones grandes.

Dónde alojarse en Lisboa
Hay mucha arquitectura para descubrir en una ciudad del tamaño e importancia de Lisboa. Por ello, es esencial estar bien ubicado. En el centro de la ciudad vas a estar en el medio de la acción y cerca de muchas atracciones. Nosotros nos quedamos en el fabuloso Aurea Once Upon House y la pasamos genial. Su ubicación es inmejorable.
Si lo que buscas es historia, quédate en el Hotel Convento do Salvador de Alfama. Para estar un poco fuera de ruta, pero cerca al Museo Gulbenkian, el Parque Eduardo II, y el arte callejero, alójate en el Hotel Real Palacio. Es un hotel sofisticado con buenas instalaciones.

Finalmente, no te puedes ir de Lisboa sin ir a Sintra o Cascais. En Sintra alójate en la Casa da Pendôa. Esta antigua mansión cuenta con servicio personalizado y grandes vistas. En Cascais te tienes que alojar en el histórico Palacio Estoril, como lo hizo la realeza y James Bond.
Nosotros estuvimos un fin de semana y amamos cada minuto. No hay nada mejor que quedarse dentro de un edificio histórico y lujoso. Como te podrás imaginar el servicio es súper elegante y personal. El Spa es sin dudas uno de los mejores de Europa.







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