Región de Kansai: Osaka, Himeji, Monte Koya y Nara

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Estoy convencido que para conocer un lugar no hay que ir corriendo. Por eso en Japón decidimos explorar la Isla de Honshu, en particular el área entre Osaka y Tokio, incluidas las regiones de Kansai, Chubu y Kanto. Para maximizar nuestro tiempo, usualmente entramos a un país por un punto y salimos por otro. A Japón entramos vía Osaka, donde aterrizó nuestro vuelo desde el aeropuerto de Daeugu, cerca de Gyeongju. Corea del Sur está más cerca de Osaka que de Tokio, por lo que los billetes suelen ser más baratos. Además, Osaka se encuentra en el medio de la Región de Kansai, perfecto como base para descubrir la zona antes de ir a Kioto.

Osaka

Los japoneses dicen que Osaka es muy diferente del resto de ciudades del país. Por ejemplo, es el único lugar en Japón donde debes permanecer al lado derecho en las escaleras mecánicas, como en Europa. Hay otra cosa diferente: Osaka tiene dos centros. Uno es al norte, un laberinto de calles cubiertas llenas de tiendas y restaurantes alrededor de las estaciones de tren de Osaka y Umeda. El otro también es una zona de calles cubiertas comerciales al norte de la estación de Namba. La zona famosa de ocio nocturno de Dotonbori está por allí.

Como teníamos que coger trenes de las estaciones de Osaka y de Namba, decidimos quedarnos en el medio. El APA Hotel Osaka Higobashi Ekimae fue una gran elección, ya que está situado justo al lado de una estación de metro con conexión directa a ambas estaciones. Las habitaciones son un tanto pequeñas pero las vistas son excepcionales. Además, cuenta con Onsen propio. Fue mi primera experiencia en uno. No lo podía creer, una fila de hombres japoneses bañándose y mirándose en el espejo, y una piscina caliente perfecta para mí. Me encantó, pero me sigo preguntando: ¿por qué les gusta bañarse juntos?

El lugar más famoso de la ciudad es el monumental Castillo de Osaka. Originalmente construido en el siglo XVI, fue demolido a fines del siglo XIX y lo que vemos hoy es una reconstrucción relativamente moderna. Merece la pena visitar el parque que lo rodea. Es prácticamente el único gran parque de toda la ciudad. Osaka es un poco aterradora: torres, torres y más torres con unos pocos edificios históricos. Te recomiendo visitar la Isla de Nakanoshima, donde se encuentran algunas de estas obras maestras: Osaka City Central Public Hall, la Biblioteca de la Prefectura Nakanoshima de Osaka, el Banco de Japón – Sucursal de Osaka y el ultra moderno Museo Nacional de Arte.

Himeji

Camino a Himeji nos dimos cuenta lo densamente poblado que está Japón. Desde la estación de Osaka tardamos una hora, todo el viaje dentro de una zona urbana interminable. ¡100 kilómetros de hormigón! El atractivo principal obvio es el famoso Castillo Himeji, pero también vale la pena conocer la ciudad. Así que caminamos por sus calles cubiertas y luego alquilamos bicicletas para seguir explorando. El castillo se llena de turistas, pero hay menos gente en otras partes de la ciudad.

El Castillo Himeji te dejará boquiabierto: toda la sofisticación japonesa en un solo lugar. El más distinguido de todos los castillos japoneses, Himeji es también uno de los pocos completamente auténticos. Eitan se quedó idiota. Para él, es el castillo más bonito del mundo. Aunque originalmente se construyó en el siglo XIV como una simple fortificación, se elevó a su forma actual en el siglo XVII. La monumentalidad del castillo es el resultado de su composición vertical y el uso de la piedra. Sin embargo, la estructura del castillo es principalmente de madera. Por eso su interior tiene un ambiente acogedor e íntimo. Un hermoso jardín rodea el palacio. No te olvides de visitar los otros pabellones dentro del complejo.

Monte Koya (Koya-san)

Viajar a Koya-san es otra cosa. ¡Nos encantó todo! El viaje demora un poco más que a Himeji, pero en algún lugar los edificios terminan y comienzan los arrozales, las colinas, los bosques y la vegetación. Cogimos el tren en la estación de Namba y luego tuvimos que cambiar a un tren local casi vacío. Después un funicular te lleva directo a la cima de la montaña. Puedes tomar un autobús que va por los templos principales. Para nuestra sorpresa, parece que las hordas de turistas todavía no han descubierto Koya-san, así que pudimos disfrutarlo en paz y tranquilidad.

Todo es mágico e increíble. Casi nunca compramos pases, pero el billete Koyasan World Heritage Ticket tiene sentido. El señor de los billetes en la estación de Namba fue muy amable y nos dio toda la información necesaria. Primero fuimos al templo Kongobu-ji, una hermosa estructura de madera con un jardín perfectamente formado. Luego caminamos hacia el complejo de templos principal: Danjo-Garan. Nunca he visto algo como el templo Konpon-Daito. ¡Parece una nave espacial ornamental! Más tarde, visitamos la puerta gigante del Daimon y terminamos el día caminando por el bosque a través del cementerio de Okunoin. Es una experiencia que nunca olvidaré: los dos solos, rodeados por 200 000 cementerios y árboles enormes. ¡Qué miedo! ¿Verdad? Y mucha paz también.

Nara

Es fundamental pasar varios días en Nara. Fundada en el siglo VIII, Nara fue la primera capital permanente de Japón y aún quedan muchas estructuras impresionantes de ese período. Nada puede prepararte para Nara; una ciudad brillante, con un centro interesante, un montón de patrimonio, fabulosos parques y ciervos caminando libremente. Aún mejor: la mayoría de turistas van a Nara en la mañana desde Kioto u Osaka y regresan en la tarde. ¿Por qué hacen eso? ¡Mejor, prácticamente teníamos el lugar para nosotros! Al caer la tarde puedes caminar o andar en bicicleta durante horas por las calles vacías haciendo amigos con ciervos bonitos y salvajes.

Nuestro Nara Washington Hotel Plaza se encuentra en el centro y resultó ser una excelente opción. La zona está llena de restaurantes y tiendas que abren hasta tarde, con ambas estaciones de tren a poca distancia. Alquilamos bicicletas el primer día y recorrimos la ciudad de este a oeste, de norte a sur hasta que ya no pudimos más. Fuera del centro, hay varios templos importantes, así que paseas entre casitas suburbanas, por campos de arroz.

De todos los templos espectaculares de Nara, el más interesante es el Todai-ji. Es gigantesco. El Buda Vairocana más grande del mundo está adentro. Una multitud de escolares visitaban el templo; ¡Nos tomamos fotos con ellos! En la misma zona visitamos el Kasuga-Taisha, un santuario sintoísta y el templo Kofuku-ji con su pagoda de cinco pisos, la segunda más alta de Japón. También visitamos el Yakushi-ji y el Toshodai-ji ubicados a unos 5 km al oeste del centro de la ciudad.

Como si fuera poco la última noche logramos entrar en la zona vallada alrededor de la montaña Wakakusayama, subimos hasta la cima y disfrutamos de una puesta de sol inolvidable. Y todo eso con ciervos bonitos caminando por ahí. Incluso nos hicimos amigos de dos canadienses, igual de extasiados con el lugar que nosotros. Nara es, sin ninguna duda, nuestra ciudad japonesa favorita. Por lo tanto, si estás en la Región de Kansai, asegúrate de quedarte un par de noches. Nara es una fantasía hecha realidad.

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